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viernes, 13 de septiembre de 2013

Escuelas Reggio Emilia: filosofía y principios

¿Recuerdas este post, donde hablábamos de unas escuelas y pedagogía basada en los proyectos, que usaban juguetes naturales, donde se le daba al arte la importancia que merece? ¡Sí, me refiero a Reggio Emilia y Loris Malaguzzi! ¿Quién no quedó cautivado de estas escuelas?
Hoy nos adentramos un poquito más en ellas para descubrir cuáles son los principios y filosofía sobre la que se sustenta este enfoque reggiano. Aunque ya los adelantamos en el primer post que le dediqué, es el momento de profundizar bien, y así comprender a la perfección el modo de pensar y hacer que se siente en estas escuelas.

Reggio Emilia es una filosofía que enfatiza la individualidad del niño, la importancia de su entorno,  la participación conjunta de padres y maestros en su educación y el desarrollo de su creatividad. Se ha comprobado que los niños tienen diferentes maneras de aprender, y Loris Malaguzzi en sus escuelas reggianas creó un nuevo método de enseñanza que se acomoda a la manera en que el niño aprende.

Se apoya especialmente en 12 principios fundamentales a partir de los cuales se rige el proceso de enseñanza-aprendizaje:
1. La importancia de las relaciones humanas. El punto está en que el sentido social (en términos de comunidad y cooperación) se fortalece en la escuela al asumirse roles diferentes por los cuales niños y adultos se complementan, en lugar de mantener la verticalidad tradicional de las escuelas comunes.

2. La teoría de los 100 lenguajes de los niños. Los adultos reconocemos inmediatamente el lenguaje verbal como medio de comunicación principal. Quizá, algunos otros puedan pensar en el lenguaje gestual como medio habitual. Pero... ?de cuántas maneras puede expresarse un niño? ¿Somos los adultos capaces de comprender o darnos cuenta de que existen muchas formas de comunicación? Las escuelas Reggio Emilia reconocen, valoran y utilizan los diversos códigos comunicativos y formas de pensamiento presentes en los niños debido a su posibilidad de concebir una pluralidad de alternativas.

3. La práctica de la escucha. Se trata de vencer la relación tradicional vertical entre el niño y el adulto para realmente detenerse a ESCUCHAR lo que dice el otro tanto mediante palabras como por sus acciones, gestos, dibujos (como en el post en El blog de Salvaroj). Así, el adulto se convierte en alguien que quiere aprender de los alumnos.

4. La valoración de la diversidad y de la complejidad. Aquí la frase ''cada persona es un mundo'' pasa a la práctica porque se comprende que la concepción homogeneizadora de la enseñanza no cabe en la realidad porque ella es heterogénea. Entonces, la cercanía a un mundo real debe aceptar la diversidad y la complejidad de la interacción de las diferencias. ¡En la variedad está la riqueza!

5. La participación de las familias y la sociedad. La labor educativa, como sabemos, no es simplemente labor de los educadores formales ni acaba con los horarios de clase. Los padres y madres de familia y demás miembros de la sociedad deben participar y asumir un rol educativo que les corresponde. Es la unión de las partes (educación del maestro + educación de los padres + educación de otros miembros de la comunidad educativa) la que ofrece una educación buena e integral.

6. La escuela colaborativa y comunitaria. Una escuela no es un espacio cerrado, todo lo contrario. En Reggio Emilia la escuela está abierta a la comunidad y colabora con ella. Todos (profes, alumnos, padres, demás personal, vecinos, familias...) son parte de la escuela, todos la conforman, por tanto todos colaboran con el desarrollo de la vida escolar.

7. La formación de los educadores. Los educadores no son simplemente quienes llenan los jarros vacíos, sino que son seres conscientes de su importante papel en el desarrollo humano de los peques. Por eso no se habla simplemente de capacitación, sino de formación continua, es decir, la adquisición de conocimientos y renovación profesional constante.

8. El atelier y el atelierista. El arte es un aspecto ''fundamentalísimo'' en Reggio Emilia. No se trata solo de una educación artística manual, sino de educar el sentido estético, la creatividad, la investigación visual, la atención al arte, la creación propia, y valorarlo como se merece. Por ello, sus aulas incluyen un taller de arte donde encuentran miles de materiales con los que imaginar, crear, explorar, manipular y hacer.

9. La documentación del desarrollo del niño. Lo común en los sistemas evaluativos actuales es el registro de un número o letra que designa los aprobados y suspendidos sin ser conscientes de la historia del niño. Y es que un niño con habilidades verbales pero no matemáticas probablemente no tenga los mismos resultados en términos cuantitativos, sin embargo, el progreso que haya desarrollado desde su punto de inicio puede ser mucho más importante y significativo que el de otros. Es decir, es probable que el niño aprendiera y se desarrollara más que otros para quienes simplemente siempre les fue sencilla la materia. El fin de Reggio Emilia es la comprensión del niño y no la traducción de lo cualitativo en una nota.

10. El redescubrimiento de la creatividad. Bajo este enfoque, la creatividad es concebida como un rasgo de cualquier persona, ya que no es una cuestión meramente artística o inspiracional, sino una facultad desarrollable. Por ejemplo, al resolver un problema matemático lo típico es que se aluda a una vía de solución que al final todos tendrán en sus cuadernos. Sin embargo, incluso para las ciencias exactas, existe más de una solución posible... y a la persona a la que se le ocurrió esa manera diferente de resolver un problema lo llamamos genio, pero lo que realmente ha hecho es manifestar su creatividad.

11. La calidad del espacio y el ambiente. No se trata solo de que la decoración del lugar permita al pequeño sentirse cómodo, acogido y dispuesto al aprendizaje, sino de algo más: amueblar, distribuir y utilizar elementos que faciliten el aprendizaje porque son útiles para ello, como lo es la distribución en rincones. (Cómo organizar un buen aula)

12. La importancia de las experiencias y el respeto para el niño. En Reggio Emilia, gracias su trabajo por proyectos, el niño puede aprender de sus propias experiencias partiendo de sus necesidades, características e intereses.

6 comentarios:

  1. ¡No sabes cómo me gustaría visitar una escuela de estas y empaparme de sus principios!Besos

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  2. Gracias por la información. Es muy interesante. Un saludo.

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  3. gracias por la información. Un saludo.

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  4. Me encanta Reggio emilia, gracias por compartirlo, un abrazo!!!

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  5. Felicidades a todas aquellas escuelas y colegios que implementen esta filosofía,que para mi resulta ser una manera eficaz de hacer trabajo educativo integral,sencillo,agradable y muy divertido.Es así como el quehacer docente es más satisfactorio. Educar es todo un arte

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  6. Me encanta este modelo pedagogico

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